
Hay un dicho: “No se sabe lo que se tiene, hasta que lo pierde” Te vi llorar, viviste la monotonía, y te escuchaba hablar pero era ella que te entendía. Y me robo ese tesoro de duende, y ahora comprendo, era valor. Que no se tapan los defectos con pretextos, y en cambio siento rencor. Ve y dile que la odio y la detesto, por tener lo que fue mío, aunque la culpable he sido yo. Que hoy la considero una enemiga, lamentando la perdida, en la batalla por tu amor.
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